La leyenda del séptimo
En el folklore argentino y uruguayo se dice que el séptimo hijo varón seguido se convierte en lobizón en las noches de luna llena. Durante mucho tiempo se contó como una maldición. Más recientemente, en los pueblos del litoral, se cuenta como un don difícil: un cuerpo que cambia, una sensibilidad enorme al monte, una fuerza que tiene que aprenderse a manejar.
El cumpleaños diecisiete
Mateo era el séptimo de la familia. Toda la vida los tíos le hicieron bromas. Esa noche del diecisiete cumple, mientras estaba en el patio mirando la luna llena, sintió la espalda caliente. Las manos se le pusieron oscuras y cubiertas de pelo corto. No de golpe. Despacio, como cuando uno se duerme.
El padrino del litoral
Su padrino, que vivía en Misiones y siempre había sido raro, llegó esa misma semana sin avisar. Le dijo: "Vamos a caminar de noche." Le enseñó que la transformación dolía menos si la aceptaba. Que cuando estaba en forma de lobizón, no tenía que matar nada: tenía que escuchar el monte. Y que de día tenía que cuidar más a su familia, porque el don era para protegerlos, no para asustarlos.
El primer servicio
Esa misma luna, una vecina se perdió por la creciente del río. La policía no encontraba el rastro. Mateo, en forma de lobizón, fue capaz de seguir el olor por la barranca y guiar a los rescatistas hasta donde estaba la mujer, viva. Nadie le dio crédito. Su padrino le dijo: "El don bien usado es invisible. La gloria no es para vos. La utilidad sí." Mateo aceptó. Volvió a casa de mañana, cansado, lobizón menos asustado.
Glosario rioplatense
- Lobizón: hombre lobo del folklore argentino y uruguayo, asociado al séptimo hijo varón.
- Séptimo: posición especial en la familia, marcada por la tradición.
- Don difícil: capacidad rara que pesa, pero se puede aprender a usar bien.









