La diosa más tranquila del Olimpo
En la antigua Grecia, Hestia era la diosa del hogar y del fuego de la cocina. No salía a pelear como otros dioses. Se quedaba en la casa, cuidando que el fuego no se apagara. Donde había fogón encendido, había Hestia. Y con ella había espíritus chiquitos llamados penates, que cuidaban la mesa y la harina.
La cocina de la abuela
Renata se quedaba a veces en lo de la abuela. La abuela cocinaba siempre con una cocinita vieja a leña. Antes de prender el fuego, ponía un poquito de aceite y harina al lado, en un platito. Renata preguntó por qué. La abuela le dijo: "Es para los penates. Si los cuidás, ellos cuidan la comida."
Los pasitos en la cocina
Esa noche, Renata escuchó pasitos en la cocina. Bajó descalza. Eran tres figuras del tamaño de cucharas, con caras tranquilas, vestidas con paño. Movían cosas mínimas: un cucharón a su lugar, una tapa puesta derecha, una hoja de laurel encima del guiso. Renata se sentó callada y los miró.
El secreto del calor
Uno de los penates la saludó con la mano. Renata les llevó dos pasas de uva del frasco grande. Los dejó en el platito. Volvió a la cama. La cocina quedó tibia toda la noche, aunque la leña ya se había gastado. La casa olió a guiso bueno hasta el otro mediodía.
Glosario griego
- Hestia: diosa griega del fogón y del hogar.
- Penates: espíritus chiquitos del hogar, sobre todo de la cocina.
- Ofrenda en la cocina: dejar un poquito de comida o aceite como agradecimiento.









