El taller de la calle estrecha
En una calle estrecha de un pueblo viejo había un taller con vidrios opacos. Adentro, doña Vesta arreglaba relojes. Pero también hacía algo que casi nadie sabía: podía detener el tiempo dentro de un cuarto, durante un ratito, para que nadie en ese cuarto envejeciera. Lo usaba para que los enfermos no sufrieran de más mientras esperaban al médico.
La aprendiza
Pia tenía seis años y vivía al lado del taller. Le encantaba mirar a doña Vesta trabajar. Una tarde, doña Vesta la llamó. "Vení, te voy a enseñar el oficio. Pero hay reglas. La primera: el tiempo que detenés en un cuarto se gasta de tu tiempo. Si lo usás mucho, te crece más despacio el pelo, pero también la sonrisa."
Las dos reglas más
"Segunda regla: no se detiene el tiempo para hacerse trampa. Por ejemplo, no se detiene para terminar la tarea sin esfuerzo. Tercera: solo se detiene cuando alguien sufre y necesita un descanso. Si no, no funciona." Pia preguntó por qué. Doña Vesta le contestó: "Porque la magia es servicio. Si la usás para vos sola, se rompe."
El primer cuarto detenido
Esa misma semana, el bisabuelo de Pia se cayó y le esperaban al médico. Pia, con doña Vesta al lado, detuvo el tiempo del cuarto. El bisabuelo dejó de sentir dolor. Estuvo así media hora. Cuando llegó el médico, el tiempo se reanudó. Pia se sintió cansada, le dolía un poco la cabeza. Doña Vesta le dio un té. Pia entendió que ese era el costo. Lo aceptó.
Glosario del oficio
- Relojera: persona que arregla relojes y, a veces, cuida el tiempo de otros.
- Servicio: usar lo que sabés para aliviar a otros, no para vos.
- Costo: lo que pagás por hacer algo extraordinario.









